La Cortéza de mis hojas...

Sunday, October 29, 2006

“Continuidad de las cartas”

Hace algunos ayeres, donde el telégrafo, el servicio postal y sobretodo el cartero, eran más que indispensables para la adjudicación de los lejanos, hubo uno de éstos, un cartero, el cual fue puesto ante el tribunal en turno conforme las eventualidades jurisprudenciales de los usuarios, a los cuales les correspondía que dicho, laboraba en su zona postal. El cartero de porte y picaporte Alticinos, trabajaba duchamente una mañana lluviosa hasta que por la turba insipiente fue abruptamente llevado frente a la cabeza calva de un juez antiguo. Ya estando ante las frentes sudorosas del Juez, el cartero sacó su pañuelo y limpio el sudor de sus sienes, limpio el sudor y agua de su frente y sin más aviso, derrumbo las cartas de su bolso, metió la cabeza en el lugar que antes pertenecía a las cartas, metió la cabeza hasta los hombros, metió los hombros hasta una mano la cual ya colocada en la cercanía del sobre iba metiendo el resto del cuerpo como jalando un objeto externo que se olvido desde ese otro sitio. El juez sin sorpresa tomo el bolso, asomó la cabeza y al ver que solo restaba el pie del cartero para desaparecer por completo, agarró fuertemente éste para no dejarlo escapar, entrar o salir. Botó el bolso con el cartero dentro, botó el Juez con el zapato en las manos. Se levantó y sin sacudirse el polvo, agarró el zapato, busco dentro del bolso algún indicio del cartero en turno, agarró el sobre dentro, lamió la suela y sin más por hacer, lo colocó de timbre en la esquina superior derecha de la parte posterior del sobre.

Ernesto C. Urquiza

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